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CARACTERÍSTICAS DE DOLOR

 Actualizado en Abril de 2014

 

DOLOR ONCOLÓGICO SEVERO

Lo primero que hay que valorar ante un dolor en paciente oncológico es la causa, si se debe a extensión del tumor, compresión, infección, etc.

Una vez conocido el origen del dolor, sino tiene curación, lo trataremos dependiendo de factores como la intensidad, evolución en el tiempo, o tipo.

La intensidad del tratamiento debe ser proporcional a la intensidad del dolor, imprescindible utilizar escalas analógicas, pudiendo saltarnos algún escalón de la escalera terapéutica de la OMS si lo estimamos oportuno.

Disponemos de otros tratamientos alternativos y efectivos para pacientes con dolor oncológico, que debemos considerar si fuese necesario como la RTP, ablación con radiofrecuencia, estimulación eléctrica transcutánea (TENS), técnicas neuroablativas, crío/termoterapia, cirugía paliativa etc, en cuyo caso debemos derivar al paciente a una unidad especializada

 

DOLOR CRÓNICO NO-ONCOLÓGICO SEVERO

MUSCULOESQUELÉTICO

La alta prevalencia de artrosis, enfermedad invalidante por la deformidad, incapacidad funcional, pero sobre todo por el dolor que produce, aumenta exponencialmente con la edad.

Para su tratamiento disponemos de fármacos primera línea como el paracetamol y los AINES. A menudo en la práctica clínica nos encontramos que estos fármacos no consiguen un alivio óptimo del dolor, incluso a pesar de utilizar AINES potentes y a dosis máximas, con los riesgos de sobra conocidos que esto conlleva.

Es en este tipo de pacientes donde la Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR) y la Sociedad Americana del Dolor tienen indicado el uso de opioides.

Disponemos de evidencia que avala la eficacia de éstos en artrosis y dolor musculoesquelético en general.

Reducen el dolor, mejoran la calidad de vida, aunque no consiguen mejorar la funcionalidad. Los prejuicios y miedos para su utilización los conocemos bien, el temor a la dependencia y sus posibles efectos secundarios.

Una forma de evitar estos problemas es la reevaluación periódica y continua del tratamiento y de los efectos que tiene en el paciente, evitando laprescripción automática, y ajustándose a las normas de inicio, mantenimiento, y retirada de opioides, y por supuesto la estrecha vigilancia de los que tienen historia de abuso o dependencia a sustancias.

Siguiendo estas recomendaciones, el riesgo de complicaciones es mínimo y el beneficio para el paciente inmenso.

 

NEUROPÁTICO

Tenemos para el tratamiento de este tipo de dolor, fármacos del grupo de antiepilépticos (carbamazepina, gabapentina, pregabalina, topiramato), los antidepresivos tricíclicos (amitriptilina), incluso los antipsicóticos nuevos.

Contamos con evidencia sobre el tratamiento del dolor neuropático con opioides que nos dan un NNT (pacientes necesarios a tratar para que en uno sea efectivo) inferior que la mayoría de los antiepilépticos para conseguir reducción del 50% del dolor.

En caso de dolor neuropático central, los opioides estarían en el segundo escalón, tras gabapentina o pregabalina

Para la fibromialgia, los opoioides son menos efectivos debido a una reducción de la afinidad de los receptores µ en sitios implicados en el control del dolor.

 

DOLOR IRRUPTIVO SEVERO

Llamamos dolor irruptivo al que aparece de forma brusca, intensa y transitoria sobre un dolor crónico persistente y estable.

Puede aparecer en cualquier tipo de dolor (no-oncológico, oncológico) sin que tomen opioides para controlar su dolor basal.

Las características de este dolor casi siempre son similares a las del dolor de base. Hablamos de dolor incidental, espontáneo o final de dosis.

El dolor incidental es el que se produce por acciones voluntarias (caminar, movimientos en la cama, …), por tanto predecibles, y su tratamiento son las formas orales, antes de la actividad.

El dolor espontáneo carece de un claro desencadenante, y en su tratamiento se utilizan opioides de acción rápida y corta con pocos efectos secundarios, como el citrato de fentanilo transmucoso.

 

 

 

 

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