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CONCEPTO

La obesidad es un estado de exceso de masa de tejido adiposo. No se debe definir exclusivamente por el peso corporal; el método más ampliamente utilizado para calibrar la obesidad es el índice de masa corporal (IMC), que es igual al peso/talla² en Kg/m². Un IMC entre 19-25kg/ m² se considera un peso apropiado en la mayoría de los individuos. El sobrepeso se define como un IMC entre 25-30kg/ m², y la obesidad como IMC>30Kg/m². Además la distribución regional de la grasa puede influir sobre los riesgos asociados a la obesidad. La obesidad central (un cociente elevado de la circunferencia de la cintura con respecto a la circunferencia de las caderas, >0.9 en las mujeres y >1.0 en los hombres) se asocia a niveles altos de triglicéridos, niveles bajos de colesterol HDL y resistencia a la insulina.

ETIOLOGÍA

La obesidad puede ser consecuencia de un aporte excesivo de energía, un gasto disminuido de energía, o una combinación de ambos. La acumulación excesiva de grasa corporal es consecuencia de factores ambientales y genéticos; también los factores sociales y las condiciones económicas representan influencias importantes.

La susceptibilidad a la obesidad es de naturaleza poligénica, y se piensa que el 30-50% de la variabilidad en los depósitos totales de grasa están determinados genéticamente. Las causas monogénicas de obesidad son raras; en un pequeño porcentaje de niños con obesidad mórbida se encuentran mutaciones heterocigotos del receptor 4 de melanocortina (MC4R). Entre las causas secundarias de obesidad se encuentran la lesión hipotalámica, hipotiroidismo, síndrome de Cushing, hipogonadismo y determinados fármacos

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

La obesidad tiene consecuencias adversas importantes sobre la salud. El aumento de la mortalidad por la obesidad se debe fundamentalmente a la patología cardiovascular, hipertensión, diabetes mellitus y determinadas formas de cáncer (endometrio, mama en la posmenopausia, próstata y colorrectal en ambos sexos)

FÁRMACOS QUE AUMENTAN EL APETITO O PREDISPONEN A LA OBESIDAD

FENOTIAZINAS Clorpromazina, tioridazina,trifluoperazina, mesoridazina, promazina mepazina-perfenazina,haloperidol,loxapina
ANTIDEPRESIVOS Amitriptilina,imipramina, doxepina, fenelzina, amoxapina,desipramina,trazodona,tranilcipromina
ANTIEPILÉPTICOS Valproato, carbamazepina
ESTEROIDES glucocorticoides, acetato de megestrol
ANTIHIPERTENSIVOS terazosina

RECOMENDACIONES NICE CLINICAL GUIDELINE

Esta guía está basada en la mejor evidencia disponible.

ESTRATEGIAS PARA AYUDAR A LA POBLACIÓN A CONSEGUIR Y MANTENER UN “PESO SALUDABLE”

DIETA

Están basadas en las recomendaciones hechas por el SACN (Scientífic Advisory Committee on Nutrition), y (antes del 2000) por el Committee on the Medical Aspects of Food Policy.

  • Basar las comidas en alimentos ricos en almidón como patatas, pan, arroz y pasta eligiendo si fuese posible su forma integral.
  • Comer mucha fibra: cereales, semillas, frutas, legumbres y vegetales, pan integral y arroz y pasta integral
  • Comer al menos 5 porciones de fruta variada y vegetales cada día en lugar de comida alta en grasa y calorías
  • Comer una dieta baja en grasas
  • Comer tan poco como sea posible de:
    • Alimentos fritos
    • Bebidas y productos de confitería altos en azúcares añadidos
    • Comidas y bebidas altas en grasa/azúcares (comida rápida o de llevar)
  • Desayunar
  • Procurar tomar porciones pequeñas de comida y aperitivos
  • Minimizar las calorías procedentes del alcohol

EJERCICIO-ACTIVIDAD

  • Hacer actividades como caminar, andar en bicicleta, nadar, ejercicio aeróbico o jardinería.
  • Minimizar actividades sedentarias como estar sentado por largos periodos viendo TV, al ordenador o jugando a la videoconsola
  • Buscar actividades en el lugar de trabajo, como subir y bajar escaleras (evitar el ascensor) caminar después de la hora del almuerzo

RECOMENDACIONES PARA ADULTOS QUE DESEAN PERDER PESO

Las siguientes recomendaciones sólo deben aplicarse en adultos. Niños y adolescentes deben dirigirse a su pediatra o enfermera para recibir consejo acerca de su peso.

Los programas de pérdida de peso (incluyendo los comerciales o grupos de autoayuda, libros de regímenes o sitios Web) son recomendables sólo si:

  • Están basados en una dieta saludable y equilibrada
  • Animan a realizar una actividad física regular
  • Esperan que la persona pierda no más de 0.5-1 kg a la semana

Los programas que no reúnan estos criterios son poco recomendables para ayudar a la gente a mantener un peso saludable a largo plazo.

Las personas con determinados problemas médicos como la Diabetes tipo II, Insuficiencia cardiaca, Hipertensión no controlada o angina, deben acudir a su médico de familia o especialista hospitalario antes de comenzar un programa para perder peso.

RECOMENDACIONES DIETÉTICAS PARA POBLACIÓN GENERAL

NUTRIENTES RECOMENDACIÓN
GRASA TOTAL Reducir a no más del 35% de la energía alimentaria
GRASA SATURADA Reducir a no más del 11% de la energía alimentaria
CARBOHIDRATOS TOTALES Aumentar a más del 50% de la energía alimentaria
AZÚCARES (AÑADIDOS) Reducir a no más del 11% de la energía alimentaria
FIBRA Aumentar los polisacáridos no amiláceos a 18 gr por día
SAL Reducir a no más de 6gr por día
FRUTA Y VEGETALES Aumentar a por lo menos 5 raciones de una variedad de fruta y vegetales al día

La “Food Standards Agency” resume su consejo en:

  • Basa tu alimentación en varias comidas
  • Come mucha fruta y verdura
  • Come más pescado incluyendo una ración de pescado azul cada semana
  • Reducir la grasa saturada y el azúcar
  • Intenta comer menos sal, no más de 6gr día para adultos
  • Intenta tener un peso saludable
  • Bebe mucha agua (de sobra)
  • No saltarse el desayuno
  • Y recuerda disfrutar de tu comida

El departamento de salud aconseja a los varones no beber más de 3-4 unidades de alcohol por día y las mujeres 2-3 unidades por día. La Food Agency también aconseja que rebajar su ingesta puede ayudarle a controlar su peso

RECOMENDACIONES SOBRE ACTIVIDAD FÍSICA PARA POBLACIÓN GENERAL

The Chief Medical Officer’s (CMO’s) recomienda su realización ”al menos cinco veces a la semana” examinando su validez a la luz de la evidencia, en la relación entre actividad física y salud. La guía NICE de obesidad no cambia las actuales pautas directrices.

BENEFICIOS GENERALES SOBRE LA SALUD

Las actuales recomendaciones son hacer 30 minutos o más de actividad física moderada-intensa 5 o más días a la semana. Esto puede hacerse en una sesión o varias sesiones que duren 10 minutos o más cada día. Estas recomendaciones también son aplicables a las personas mayores.

PARA PREVENIR LA OBESIDAD

Algunas personas pueden necesitar 45-60 minutos de actividad moderada cada día a no ser que también reduzcan su ingesta energética.

PARA PREVENIR LA RECUPERACIÓN DEL EXCESO

La gente que ha sido obesa y ha perdido peso puede necesitar hacer 60-90 minutos de actividad moderada cada día.

COMO ACONSEJAR A NUESTROS PACIENTES DE FORMA CONCRETA Y SENCILLA

El ejercicio físico independientemente de su efecto sobre el peso corporal:

  • Disminuye la morbimortalidad general.
  • Mejora la utilización de la glucosa y disminuye sus niveles en sangre.
  • Disminuye la tensión arterial.
  • Disminuye las grasas en sangre.
  • Disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
  • Mejora la función cardiorrespiratoria.
  • Mejora la autoestima y el bienestar psicológico.
  • Ayuda a mantener la masa muscular, fuerza, flexibilidad y resistencia física.
¿Qué tipo de ejercicio hacer y cuánto tiempo?

El tipo de ejercicio variará según la edad, la actividad que realice en su vida cotidiana, y de la presencia de otras enfermedades.

De forma aproximada se estima que la actividad física debería suponer un gasto extraordinario de 150-200 calorías por día.

Como recomendación general se aconseja realizar una actividad física moderada durante 30 minutos al día; esto se puede fraccionar en sesiones no inferiores a 10 minutos, comenzar con ejercicios de baja intensidad para ir subiendo de manera que se haga trabajar al corazón en un rango de pulsaciones entre 55-69% de la frecuencia máxima.

GASTO CALÓRICO MODERADO SEGÚN EL PESO CORPORAL POR CADA 30 MINUTOS DE EJERCICIO

Actividad física 50 kg 75 kg 100 kg
Caminar a 5km/h 120 kcal 180 kcal 237 kcal
Caminar rápido a 6km/h 150 kcal 225 kcal 300 kcal
Bailar suave 135 kcal 200 kcal 275 kcal
Nadar estilo libre 192 kcal 288 kcal 375 kcal
Nadar braza suave 243 kcal 366 kcal 477 kcal
Tenis en pareja 165 kcal 246 kcal 321 kcal
Golf 129 kcal 192 kcal 249 kcal
Bicicleta en llano 150 kcal 225 kcal 294 kcal
Trotar a 8km/h 204 kcal 306 kcal 405 kcal
Baloncesto 207 kcal 309 kcal 405 kcal
Correr a 12km/h 324 kcal 468 kcal 606 kcal
Aeróbic medio 165 kcal 231 kcal 309 kcal
Esquiar 300 kcal 373 kcal 448 kcal
Bajar escaleras 130 kcal 205 kcal 280 kcal
Subir escaleras 440 kcal 510 kcal 630 kcal
Entrenamiento circuito con pesas 129 kcal 189 kcal 252 kcal
Entrenamiento circuito hidra-fitness 198 kcal 294 kcal 393 kcal
Saltar a la cuerda 243 kcal 366 kcal 477 kcal

LOS PUNTOS CLAVE PARA HACER UNA DIETA CORRECTAMENTE

Antes de empezar una dieta, especialmente si dura más de 2 semanas, consultar con un profesional titulado y especializado.

Intentar conocer la causa que produce el sobrepeso, la herencia es importante y existen patologías que pueden causarlo, pero la causa más frecuente son los malos hábitos dietéticos.

Elegir el momento oportuno para iniciar la dieta, el estado de ánimo es muy importante para conseguir llevarla a cabo con éxito.

Seleccionar la dieta que mejor se adapte a los gustos personales, desconfiar de las dietas mágicas.

Una vez iniciada no debe saltarse por ningún motivo, pequeñas excepciones como una almendra o una aceituna pueden hacer que fracase, no consiguiendo el peso deseado.

No utilizar la comida como válvula de escape de los problemas, no sólo no van a solucionarse sino que añadimos uno nuevo al que ya teníamos.

Es importante complementar la dieta con el ejercicio físico para aumentar el gasto de energía, sirve cualquier tipo de actividad como caminar o subir y bajar escaleras etc.

Comer con tranquilidad, masticar despacio y no hacer otras cosas al mismo tiempo, evitar el exceso de reposo después.

Dormir una media de 8 horas diarias. Descansar bien es imprescindible para sobrellevar bien el ritmo de la dieta.

Motivarse continuamente, recordar los motivos por los que hacemos la dieta y que es un acto de voluntad por nuestra parte.

ESTRATEGIAS PARA CONTROLAR LA CANTIDAD DE COMIDA

Utiliza platos pequeños.

Intenta servirse en una sola vez.

Si comes solo, hazlo de forma ordenada, en la mesa habitual y no en un sillón con una bandeja.

Come trozos pequeños, deja el tenedor en la mesa entre bocado y bocado, no lo vuelvas a llenar hasta que no hayas tragado lo que tienes en la boca, de esta manera comerás más despacio y sentirás antes la sensación de estómago lleno.

No comas de un plato común, así puedes controlar la comida que comes.

Saca de la mesa los platos ya servidos.

Mastica despacio saboreando cada bocado y disfruta de cada comida.

Intenta comer acompañado.

Procura levantarte y quitar la mesa en cuanto termines de comer.

ALIMENTARSE PARA EVITAR LA OBESIDAD Y PREVENIR PROBEMAS CARDIOVASCULARES

Se puede considerar como dieta cardiosaludable la que además de no tener consecuencias negativas sobre el organismo, previene la aparición de la enfermedad cardiovascular.

Resulta coherente utilizar la dieta como herramienta para personas sanas o enfermas, y con fines diversos: educativos, preventivos o terapéuticos.

La Fundación Española del Corazón (FEC) califica la obesidad como “uno de los problemas más graves de salud” a los que se enfrenta la sociedad del siglo XXI. Según la encuesta Nacional de Salud de 2006, más de la mitad de los adultos (52.7%) y uno de cada cuatro niños (27.6%) sufre sobrepeso u obesidad.

Una alimentación adecuada es la clave del éxito en la “prevención” y “abordaje” de las enfermedades cardiovasculares, y es esencial para evitar complicaciones o la aparición de nuevos eventos y mejorar el pronóstico.

Existen muchas creencias erróneas acerca de lo que una dieta cardiosaludable y equilibrada debe contener.

La dieta más saludable a juicio de dietistas y nutricionistas podría resumirse en cuatro palabras: baja en sal, equilibrada, variada y baja en grasas (vegetales sobre todo las del aceite de oliva y las procedentes del pescado azul, restringiendo la grasa de la carne roja o las hidrogenadas).

La reducción de la grasa corporal cuando existe un problema de sobrepeso u obesidad debe conseguirse con objetivos a medio y largo plazo, sin olvidar la actividad física; no se puede adelgazar solamente reduciendo la ingesta de alimentos.

En una revisión de la biblioteca Cochrane se vio que las personas con sobrepeso u obesidad perdieron más peso con el consumo de dietas con índices glucémicos bajos que con las de índice glucémico alto o con otras dietas para bajar de peso y su perfil de marcadores de riesgo cardiovascular mejoró

El asesoramiento dietético aparentemente produce cambios beneficiosos moderados en la alimentación y factores de riesgo cardiovasculares durante aproximadamente diez meses pero se desconocen los efectos a más largo plazo.

La revisión sugiere que las dietas de restricción de grasa no son mejores que las dietas de restricción calórica para lograr una pérdida de peso a largo plazo en las personas con sobrepeso u obesidad. En general, los participantes asignados a las dietas de control alcanzaron una pérdida de peso levemente mayor, pero ésta no demostró diferencias significativas en comparación con la pérdida de peso lograda mediante la restricción de grasas en la dieta y fue tan pequeña que se consideró clínicamente insignificante.

BENEFICIOS DE LA PÉRDIDA DE PESO

Las múltiples complicaciones de la obesidad demuestran que tiene importantes repercusiones para la salud, y por tanto, debe ser considerada una enfermedad susceptible de tratamiento.

En la actualidad disponemos de tres grandes fármacos: orlistat, sibutramina y rimonabant (este último acaba de ser retirado del mercado por problemas psiquiátricos). Existe una reivindicación de las Sociedades científicas, la utilización controlada y regulada de los fármacos para el tratamiento de la obesidad con financiación pública, no solo para adecuar los tratamientos correctos sino para evitar a medio plazo el incremento de las comorbilidades y el riesgo cardiometabólico de estos enfermos.

Existe fuerte evidencia científica de que las reducciones de peso, incluso moderadas, se asocian con importantes beneficios en términos de salud y de calidad de vida y pueden ayudar no solamente a controlar las enfermedades que empeoran con la obesidad sino también a disminuir la probabilidad de desarrollo de esas enfermedades en los individuos con sobrepeso y obesidad.

Los beneficios de la pérdida de peso en relación con las principales complicaciones de la obesidad:

  • Diabetes mellitus: la disminución de peso produce una disminución de los valores de glucosa en obesos no diabéticos y una disminución de la glucemia y de la HbA1c en pacientes con DM; de la misma manera, mejora la sensibilidad a la insulina. Estos efectos se observan incluso con reducciones moderadas de peso, entre un 5-10%, y diversos estudios han demostrado que esto se asocia con reducciones en la incidencia de DM en aproximadamente un 58% en pacientes con intolerancia a la glucosa.
  • HIPERLIPOPROTEINEMIA: La mayoría de los estudios ha demostrado que la pérdida de peso se asocia con una reducción en los valores de TRG, CT, cLDL y un aumento de chal. Un metaanálisis de Dafilo et al concluyó que por cada kg de peso perdido se producía una reducción de un 1% del CT y cLDL y de un 3% de TRG, un aumento del1% cHDL. Los cambios en los parámetros lipídicos no serían unicamente cuantitativos sino También cualitativos. Las pérdidas de entre 6-11kg se han asociado con una reducción significativa en la oxidación de lipoproteínas.
  • HIPERTENSIÓN ARTERIAL: en la mayoría de estudios relevantes se demuestra que la pérdida de peso inducida por el tratamiento se asocia con una disminución de las cifras de TA y/o una disminución de las necesidades de tratamiento antihipetensivo en los pacientes hipertensos. La TA también disminuye en los sujetos normotensos. El estudio THOP II (Trials of Hipertensión Prevention Phase II) demostró que la reducción de la presión arterial es proporcional a la reducción ponderal. En genral se estima que por cada kg de peso perdido la presión arterial media se reduce de 0.3-1 mmHg. La reducción ponderal ayuda al control de la HTA en pacientes con sobrepeso u obesidad, y además es de enorme rentabilidad metabólica.
  • ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR: Una pérdida moderada de peso puede reducir simultáneamente diversos de los factores de riesgo vascular así como su agrupamiento. Datos del Framinghan Offspring Study demuestran que una pérdida de tan sólo 2.25 kg, mantenida durante 16 años, se asocia con una reducción de la suma de FRCV de un 48y un 40% en varones y mujeres respectivamente. Igualmente pérdidas de peso moderadas se han asociado con una mejoría en los marcadores inflamatorios y de coagulabilidad. En pacientes obesos. Sin embargo hoy por hoy no existen estudios que demuestren de manera concluyente una reducción de la incidencia de episodios CV en obesos tras la pérdida de peso.
  • MORTALIDAD: No se dispone de estudios prospectivos que demuestren de manera concluyente que la pérdida de peso disminuye la mortalidad en individuos obesos.

Como conclusión la obesidad se asocia con una morbilidad y mortalidad aumentadas. Los beneficios de la pérdida de peso dependerán, en parte, de las características propias de cada individuo, del grado de obesidad, de la distribución de la grasa corporal y de la existencia o no de comorbilidades, por tanto la actitud deberá adaptarse a las circunstancias de cada paciente.

RECOMENDACIONES ESPECÍFICAS SOBRE EL TRATAMIENTO BÁSICO DE LA OBESIDAD. NIVEL DE EVIDENCIA

  • El tratamiento integral para adelgazar y mantener el peso corporal debería incluir la combinación de alimentación baja en calorías, el aumento de la actividad física y la terapia conductual (A)
  • La reducción de la energía alimentaria para introducir un balance energético negativo constituye el componente fundamental del tratamiento del sobrepeso y la obesidad. Con la dieta hipocalórica se busca crear ese balance negativo con el objetivo de reducir el excedente de TRG existente en el tejido adiposo (√)
  • Se recomiendan los planes dietéticos hipocalóricos para la reducción de peso en las personas con sobrepeso y obesidad (A)
  • La disminución de de la grasa alimentaria constituye una forma práctica de disminuir la energía en las dietas hipocalóricas (A)
  • La disminución exclusiva de la grasa alimentaria sin disminuir la ingestión de energía no es suficiente para adelgazar. La reducción de la grasa alimentaria junto con la reducción de hidratos de carbono puede facilitar la disminución de la energía alimentaria(A)
  • Una alimentación planificada individualmente para ayudar a crear un déficit diario de 500-1000 kcal deberá formar parte de cualquier programa dirigido a conseguir una pérdida de 0.5-1 kg de peso semanal (A)
  • Se recomienda que la actividad física forme parte del tratamiento global para la reducción y el mantenimiento del peso porque:
    • Aunque modestamente, contribuye a la disminución de peso en adultos con sobrepeso u obesidad (A)
    • Puede reducir la grasa abdominal (B)
    • Aumenta la competencia cardiorrespiratoria (A)
    • Puede ayudar en el mantenimiento del peso perdido (C)
  • Inicialmente se debe animar a la realización de grados moderados de actividad física durante 30-45 minutos, de 3 a 5 días por semana. A largo plazo todos los adultos deberían establecerse el objetivo de acumular 30 minutos o más de actividad física moderada la mayoría de los días, preferiblemente todos los días (B)
  • Se recomienda la combinación de de alimentación baja en calorías y aumento de actividad física porque la reducción de peso que produce puede acompañarse además de disminución de la grasa abdominal y de aumento la competencia cardiorrespiratoria (B)

LA DECLARACION DE ZARAGOZA

La SEEDO de forma institucional hace una propuesta a otras Sociedades Científicas afines, a la Administración y Comunidades Autónomas, de una serie de puntos fundamentales acerca de la Obesidad en forma de Decálogo:

  1. Concienciación de la obesidad como enfermedad crónica, con gran prevalencia e incidencia creciente, debiendo incorporarse este proceso en la cartera de servicios de Atención Primaria y Especializada.
  2. Detección sistemática en la población atendida del exceso de peso (sobrepeso y obesidad), así como las comorbilidades asociadas, dotando a las consultas, tanto de AP como de AE, de las herramientas mínimas imprescindibles: básculas (200 kg), tallímetros, nomogramas (o póster) para el cálculo rápido del IMC, cinta métrica flexible para la medición de circunferencias, manguito de presión arterial de diferentes medidas, etc.
  3. Prevención de la obesidad en la infancia y adolescencia. Campañas de sensibilización de las familias para una alimentación equilibrada y la lucha contra el sedentarismo. En las instituciones educativas: introducción de asignatura de educación nutricional; control dietético-nutricional de los comedores escolares así como de los productos alimentarios ofrecidos en bares y maquinas expendedoras en los institutos, potenciación de la actividad física en horas lectivas y extraescolares. En los programas sanitarios: cambios apreciables en las curvas de peso/talla en las revisiones pediátricas.
  4. Prevención de la obesidad en otros grupos de riesgo, susceptibles de rápida ganancia de peso: deshabituación tabáquica, embarazo-lactancia, menopausia, tratamientos farmacológicos que incrementan el peso, abandono de una actividad deportiva.
  5. Establecimiento de guías terapéuticas de diagnóstico y tratamiento, así como criterios de derivación entre Atención Primaria y Especializada.
  6. Creación de Unidades Funcionales de Obesidad en Atención Especializada, contando con personal de apoyo con formación específica en nutrición (Diplomados en enfermería y nutrición, psicólogos y/o psiquiatras, entrenador deportivo, etc.…)
  7. Formación continuada a todos los profesionales implicados en el manejo diagnóstico y terapéutico de la obesidad.
  8. Financiación de fármacos y dietas-fórmula para el tratamiento de la obesidad (con nivel de evidencia A) en los supuestos recogidos en el documento de la EsNAOS:
    1. Obesidad y riesgo cardiovascular elevado: diabetes tipo 2, dislipemias, SAOS, enfermedad cardiovascular.
    2. IMC > 40 e IMC > 35 con comorbilidades mayores y/o síndrome metabólico.
    3. Respuesta al tratamiento (pérdida > 5 % tras 3 meses de tratamiento)
    4. Prescripción desde las Unidades Funcionales de obesidad con/sin visado de inspección médica.
  9. Rigurosidad en las vías clínicas de actuación interdisciplinares de los protocolos de cirugía bariátrica, de acuerdo a los documentos de consenso de las Sociedades científicas (SEEDO-SECO) y la declaración de Salamanca (SECO, 2004), que garantice la mejor relación beneficio-riesgo para el paciente.
  10. Vigilancia por parte de la Administración Pública de los tratamientos para la obesidad, sin adecuado respaldo científico contrastado, evitando el fraude al paciente con medidas milagrosas.

(SEEDO Octubre 2007)

OTRAS APORTACIONES EN LA VISIÓN DEL PROBLEMA

Unos 20 expertos mundiales en OBESIDAD de Estados Unidos, Canadá e Italia, se reunieron para determinar los cambios que en las últimas cuatro décadas han hecho más gordo al planeta. Así, elaboraron una lista -publicada en la revista “internacional Journal of Obesity” con diez factores que también ayudarían a explicar este fenómeno que se da en todas las latitudes.

No sólo la gula y el sedentarismo causan obesidad, dicen los expertos, los motivos son numerosos y hay que tomarlos en cuenta. Los investigadores detallan otros diez factores que se suman a los dos “grandes” culpables de lo que hoy en día se constituye como un alarmante problema de salud que va aún más allá del sólo sentido de la estética. Exceso de comidas calóricas y déficit de actividad física no son los únicos responsables de la epidemia de obesidad que tiene al planeta más redondo de lo normal.

Los veinte expertos mundiales en el tema se reunieron, analizaron los cambios registrados en los últimos 40 años y establecieron 10 factores que, en combinación, estarían contribuyendo al aumento de peso.

Ellos son: la temperatura corporal, la maternidad tardía, la raza y edad, el tabaquismo, la contaminación, la falta de sueño tan cotidiana con la vida vertiginosa y, muchas veces desordenada, ser hijo de madre obesa, el uso de ciertos fármacos, la apariencia corporal y hasta la fecundidad.

  1. FALTA DE SUEÑO: Quienes duermen menos de siete horas suelen tener una masa corporal superior a la de la gente que duerme más, según la Encuesta Nacional Estadounidense de Salud y Nutrición. Se estima que esto se debe a que la falta de sueño alteraría el metabolismo: hace caer la leptina (hormona que indica la saciedad) y eleva la grelina (hormona que estimula el hambre). El Estudio de las Enfermeras, que siguió a 68 mil mujeres norteamericanas durante 16 años, encontró que las que dormían en promedio cinco horas por noche ganaron más peso que aquellas que dormían seis, quienes a su vez subieron más de peso que aquellas que dormían siete horas. Cuando los kilos están demás, se produce un círculo vicioso. “La gente con sobrepeso duerme menos, oxigena poco y se despierta más cansada. Los obesos sufren una disminución en su calidad del sueño”, explica Attila Csendes, director de Cirugía del Hospital Universidad de Chile.
  2. RAZA Y EDAD: Algunos tipos de personas son más gordas que otras. El Centro Nacional Estadounidense para las Estadísticas de Salud determinó que los mayores de 40 años tienen tres veces más posibilidad de obesidad que jóvenes. Las mujeres de raza negra tienen el doble de riesgo que las blancas.
  3. TABAQUISMO Dejar de fumar hace subir de peso y los fumadores tienden a ser más delgados que el resto, ya que la nicotina inhibe el apetito. Al abandonar el cigarrillo, “la persona aumenta su sensación olfatoria -que estaba atrofiada-, lo que favorece el aumento del apetito”, dice Patricio Mois, de la Sociedad Chilena de Obesidad. Asimismo, algunos elementos de la combustión del cigarro disminuyen el metabolismo basal. Los expertos advierten que esto no debe entenderse como una invitación a fumar.
  4. TEMPERATURA: Mantener la temperatura corporal constante implica un gasto de energía, el que no ocurre al estar en un ambiente templado debido al aire acondicionado o la calefacción de un lugar. En un estudio de mujeres expuestas a 27° C versus 22° C, la diferencia fue de alrededor de unas 239 kilocalorías por día.
  5. EMBARAZO: La posibilidad de convertirse en obeso puede estar determinada antes de haber nacido. Diversos estudios muestran que los hijos de madres obesas tienen más posibilidades de convertirse en gordos. Si bien hay un factor genético, también existe evidencia de una cierta “programación fetal”, en la que las condiciones (sobre Todo restricciones de alimento) en el vientre materno pueden llevar a la obesidad con los años. Asimismo, en las mujeres tener muchos hijos aumenta la oportunidad de subir de peso si no se cuidan, advierte Csendes. “Es una causa frecuente de obesidad femenina antes de los 30 años. Hay mujeres que entre el primer y el segundo embarazo suben hasta 30 kilos y no los bajan”.
  6. MATERNIDAD TARDÍA: Aunque no se sabe porqué, un estudio del Instituto Nacional Estadounidense del Corazón, los Pulmones y la Sangre muestra que las posibilidades de un niño de volverse obeso aumentan alrededor de 14% cada cinco años extra en la edad de su madre.
  7. FECUNDIDAD: Un estudio de la Universidad Estatal Minot halló una “pequeña, pero significativa relación” entre los kilos y la fecundidad: las mujeres con un peso normal tienen en promedio 3,2 hijos, las con sobrepeso u obesas tienen en promedio 3,5 hijos (quienes tienen más posibilidad de ser obesos a futuro).
  8. FÁRMACOS: Varios medicamentos favorecen un aumento de peso: con los neurolépticos (tratan la psicosis), por ejemplo, se puede subir cuatro kilos en las primeras 10 semanas. Algo similar ocurre con los psicotrópicos y antidepresivos, los anticonvulsivos para tratar la epilepsia, los antihipertensivos y la insulina en personas con diabetes. “Las hormonas masculinas (estereoides) y femeninas hacen subir de peso: las primeras aumentan la masa muscular, al dejar de tomarla la masa se transforma en grasa. Las hormonas femeninas lo hacen a través de la retención de líquido”, precisa Csendes. Al tomar píldoras anticonceptivas por más de dos años se aumentan unos cinco kilos.
  9. CONTAMINACIÓN: La exposición cotidiana a químicos del ambiente interfieren en el funcionamiento de hormonas como el estrógeno, el cual, al no funcionar correctamente, aumenta la adiposidad.
  10. APARIENCIA: El tamaño importa al buscar pareja, los gordos tienden a casarse con personas con una estructura corpórea similar. Esto aumenta la probabilidad de engendrar hijos obesos (la obesidad en parte es genética) o a repetir conductas que lleven al aumento de peso.

IMPLICACIONES PARA LA PRÁCTICA

Las personas con sobrepeso u obesidad que siguieron dietas con bajo índice glucémico perdieron más peso que los que siguieron dietas con índice glucémico alto o las dietas convencionales para perder peso con bajo contenido de energía, con disminución significativa del peso corporal, de la masa grasa total y del índice de masa corporal.

Puede ser más fácil cumplir una dieta con bajo índice glucémico que una dieta convencional para perder peso, ya que hay menos necesidad de restringir el consumo de alimentos mientras se consuman predominantemente carbohidratos con índice glucémico bajo.

En los estudios que comparan las dietas con índice o carga glucémica baja con consumo ad libitum con las dietas convencionales para perder peso con bajo contenido de grasas, aunque los participantes pudieron comer tanto como deseaban de las dietas con bajo índice o carga glucémica, sus resultados fueron tan buenos o mejores que los que siguieron las dietas de comparación. En consecuencia, la disminución del índice glucémico de los alimentos en la dieta parece ser un método efectivo para perder peso, en particular para los obesos.

Aunque no se han observado beneficios para la pérdida de peso a largo plazo asociados con las dietas de bajo contenido en grasas, se ha demostrado que la restricción de grasas en la dieta reduce la incidencia de eventos cardiovasculares, en particular en los pacientes de alto riesgo (Hooper 2000).

Sin embargo, los individuos con sobrepeso y obesidad presentan dificultades considerables para mantener las restricciones alimenticias durante un largo período de tiempo. El reconocimiento de sus preferencias alimentarias puede facilitar el cumplimiento de un tipo de dieta a largo plazo.

LA OBESIDAD EN LA RED

BIBLIOGRAFÍA

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